Ayer tarde al lago fui
con la intención de conocer
algo nuevo.
Nos reunimos allí
y todo comenzó a surgir
como un sueño.
Creo recordar que por la noche
el pájaro blanco echó a volar
en nuestros corazones
en busca de una estrella fugaz.
Vimos juntos el amanecer
y el lago reflejó nuestro sueño
en silencio fuimos a caer
junto al gran monte aquel
que nos dio el amor,
no puedo negar que me hizo daño
que mi corazón huyó de ti
has de ser como la mañana
del día que te conocí.
Ayer ETA asesinaba a un exconcejal de PSE en Mondragón. Y desde ese momento parece comenzar una carrera para ver quien puede sacarle más partido electoralista a esa muerte. Los partidos políticos entonan los cánticos de “la unidad frente a la barbarie”. Dicen que no deberían utilizarse las víctimas con un sentido partidista, y me temo que lo dicen más por el qué dirán que por lo que les dicte la conciencia realmente.
Y aquí entran en juego esos esbirros en los que parece que se han transformado los medios de comunicación. Estas son las portadas de las ediciones digitales de elmundo.es y el pais.com a las 9:30 de la mañana de una jornada de reflexión:
¿Quien juega con los muertos?
Y parece que la historia se repite. Se produce un atentado terrorista y todos están más preocupados en dejar patente que el culpable del asesinato es el otro. Y esto no es así. Quien aprieta el gatillo en este caso es ETA. Quien pone una bomba en Atocha son terroristas islámicos. Quien asesina a su familia, no son los juegos violentos, es el que empuña el arma.
Y esto a todas luces debería ser moralmente inaceptable. Pero el valor del dinero puede con todo. Porque, ¿qué es lo que mueve a un medio de comunicación ser partidista?. Pues desde luego que las convicciones morales son lo último que se debe mirar. Yo apuntaría más hacia cuotas de mercado, posicionamientos estratégicos y sensación de poder. Cosas que dudo mucho que les pueda importar lo más mínimo a los que estén velando un cadáver, hoy, en Mondragón.
Recomendación para el día de mañana. Tomen un rotulador en sus casas. Recojan cualquier papeleta en su colegio electoral. Escriban el el dorso “El Mundo”, “El Pais”, “La Ser”, “La COPE”, “La razón”… e introduzcan sus papeleta en la urna que les corresponda. Al fin y al cabo estaremos haciendo lo mismo que si no escribimos nada.